Adoro tu mentira
cuando te despierto a deshoras
y tu dices no importa.
Adoro esa voz suave que susurrando
me calma a cada instante.
Sin remedio adoro tu boca,
cuando con la lengua
provocas escalofríos en mi piel
dejándola enmudecida.
Me revuelvo por dentro
y te adoro sin remedio
cuando tu mirada directa y traviesa
me pide que juegue contigo
enredando entre tu boca
y alrededor de tu cuerpo.
La verdad que el paciente no sabe que sabe
-
*(Gabriel Rolón)*
“Solo alguien que nunca se psicoanalizó se identifica con sus logros”
“El analista no comprende al paciente. Lo acompaña hasta el bor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario